La corbata es una pieza indispensable en el armario masculino y siempre está presente en cualquier conjunto normal que se precie. Hay de diferentes colores, estampados, texturas y anchuras.

El ancho de las corbatas ha ido variando con el paso del tiempo, siendo la década de los 60 el periodo de máximo apogeo de la corbata fina y la de los 80 en corbata ancha.

Actualmente, la mayoría tienen una anchura de entre 8,25 y 9,50 cm, no obstante, las corbatas delgadas, cuya anchura no supera los 6,50 cm, gozan de cierta popularidad entre el público joven.

Pese a esa popularidad, hay que ser cuidadoso en cómo se va a llevar la corbata fina, ya que puede llegar a ser poco favorecedora. Por lo tanto, cuando elegimos una hay que tener en cuenta todo tipo de factores, por ejemplo, el color o la tela, cuya recomendación es la de usar un color sólido y una tela de seda satinada.

Sin embargo, pocos tienen en cuenta el nudo de ésta cuando requiere de la misma atención que el resto de elementos, que en este caso, la mejor recomendación sería la de conseguir que sea ligeramente asimétrico y flojo para darle mayor naturalidad.

Los nudos más favorecedores

Si aún así se quiere conseguir la máxima formalidad obviando otros factores como la naturalidad, se puede optar por el nudo Windsor completo, de esta forma el nudo quedará lo más recto posible alcanzando la simetría, pero este tipo de nudo es más aconsejable para corbatas de mayor anchura.

No obstante, si queremos optar por el nudo más favorecedor para nuestra corbata estrecha, la más apropiada es el nudo Cuatro en mano, es el más popular y tradicional de todas las técnicas que hay, ya que sus orígenes se remontan en la Inglaterra del siglo XIX. Sin embargo, donde más destaca es por la sencillez a la hora de hacerlo y lo favorecedor que puede llegar a ser en casi todos los tipos de corbata, sobre todo en camisas con un cuello más estrecho.

Pero también hay otros nudos que también pueden resultar favorecedores para nuestra corbata. Éstos son el nudo St. Andrew y el Jerry.

El primero es de un nudo de tamaño mediano que no implica mucha complejidad, ya que se adapta fácilmente a la mayoría de looks y características físicas, pese a que el diseño sea asimétrico no lo parece a simple vista, es fácil de hacer y aporta algo de volumen a la corbata.

En el caso del segundo, es también conocido como el “nudo Shelby” ya que este presentador de televisión fue quien lo popularizó. Este nudo de tamaño mediano es una combinación del nudo Cuatro en mano y el Medio Windsor, es muy recomendable para llevarlo en eventos formales, ya que aporta mucha elegancia, aparte de la misma versatilidad que la caracteriza junto con la St. Andrew.

Sin lugar a dudas, los nudos que deben de hacerse no pueden ser cualquiera, por lo tanto, la elección debe ir en consonancia con todo el conjunto y que favorezca al portador de la pieza.

Estos son nuestros consejos para lucir una corbata estrecha con elegancia y estilismo, sin embargo, y si sigues teniendo dudas, por ejemplo, cuándo lucir nuestra corbata, aquí te damos más consejos.