De símbolo de poder a grito de rebeldía, de uniforme de oficina a detalle fetiche en la alfombra roja, pocas piezas han vivido tantas vidas como la corbata, un accesorio que ha sobrevivido a tendencias, crisis y desamores.
Este complemento se ha colado en la cultura popular como ese detalle que, sin darnos cuenta, ha hecho cameos memorables.
Piensa, por ejemplo, en Reservoir Dogs y en esas corbatas negras que definieron el cine noventero. O en Avril Lavigne y su corbata como declaración adolescente de que lo formal también puede ser punk.
Y si ya nos ponemos a fantasear con auténticos referentes de la moda, ¿qué corbata elegiría James Bond si entrara hoy mismo a la tienda online de Cencibel? ¿Y qué le pondríamos a Harry Styles antes de subirse al escenario?
Hoy jugaremos a ser los estilistas personales de estas icónicas figuras. Y para ello tendremos el privilegio de acceder al armario al completo de Cencibel.
Don Draper: la sobriedad hecha corbata
Si el protagonista de Mad Men entrase en la web de Cencibel iría directo a la sección de corbatas lisas para elegir sin pestañear una azul marino con textura mate, que encaja a la perfección con su aire sólido y magnético.
Imagina la escena: camisa blanca impoluta, traje gris claro, un whisky servido a media mañana y esa tonalidad de corbata como subrayado de autoridad. Un recordatorio de que lo clásico, bien llevado, nunca muere.
Harry Styles: el camaleón con corbata de punto
El artista británico es lo opuesto al publicista Draper, ya que es capaz de subir al escenario con una boa rosa, un conjunto de lentejuelas o un traje setentero de terciopelo.
El cantante convierte así la ropa en una parte más de su espectáculo. Por eso, ¿qué accesorio le sumaríamos al look? Una corbata de punto verde botella le daría ese aire desenfadado y textura que rompe con lo predecible.
Podría combinarla con una americana oversize estampada y unos mocasines de charol, añadiendo un toque de sofisticación sin restar libertad. Porque si algo sabe hacer Styles es demostrar que la elegancia no está reñida con el atrevimiento.
Gordon Gekko: el tiburón de las rayas
Michael Douglas en Wall Street llevó la estética “power suit” al Olimpo de los años 80. Si trajésemos su inconfundible estilo al presente, ¿qué le funcionaría hoy? Una corbata de rayas diagonales en azul y granate, el contraste perfecto para ese traje de pinstripes y tirantes con tiradores de cuero que grita “la codicia es buena”.
Gekko entendía así que el accesorio puede ser un arma de seducción o de intimidación.

Doctor Who: la pajarita como manifiesto
Hay frases que hacen historia. Y en el caso del Doctor, “Bow ties are cool” fue su gran señuelo. Para este invitado especial no hay lugar a equívocos. Con la pajarita clásica negra de Cencibel conseguiría un look minimalista a la vez que elegante y atemporal.
Una alternativa perfecta para salvar el universo, cenar en un planeta remoto o simplemente recordar que la ironía también puede ser elegante.
Frank Sinatra: la seda como banda sonora
El crooner por excelencia jamás salía al escenario sin su corbata impecable. Para él, escogería una corbata de seda en gris perla, brillante pero sofisticada, que acompañe tanto un smoking en Las Vegas un traje azul medianoche en Nueva York.
Y es que, en su caso, la corbata era casi tan imprescindible como el micrófono porque sabía que una nota bien afinada y una corbata impecable provocan el mismo efecto: quedarse grabado en la memoria.
¿Y tú, de qué bando eres?
De lo sobrio a lo camaleónico, del tiburón financiero al cantante romántico, todos encuentran su identidad en una corbata. Y lo mismo pasa en el día a día. Con un par de complementos, puedes jugar a ser Draper en la oficina, Styles un viernes de afterwork o a canalizar tu Sinatra interior en esa boda de septiembre.
Estos ejemplos de la cultura pop nos recuerdan que todas nuestras decisiones de estilo se pueden convertir en toda una declaración de intenciones. Y en Cencibel tienes todas las opciones para escribir tu propio guion.


